La falta de vuelos baratos hace desconfiar a las patronales ibicencas sobre el éxito del anunciado plan para la promoción de Ibiza en el exterior como un destino para el turismo de escapada.
FUENTE: DIARIO DE IBIZA, 14 ENERO 2010El conseller balear de turismo anunció que firmará un plan a cuatro años para convertir Ibiza en un destino de escapadas, un plan cuyo éxito dependerá casi en exclusiva de la capacidad para lograr que las líneas aéreas oferten vuelos a la isla a precios asequibles, según la mayoría de colectivos empresariales. La falta de atractivos en invierno y la ausencia de una oferta complementaria son otras de las asignaturas pendientes para resultar competitivos frente a los destinos urbanos, los grandes rivales en el turismo de escapada por el que los responsables políticos quieren empezar a competir.
IBIZA | ALBERTO FERRER
Una pareja de Alicante pasa la tarde tranquilamente en casa viendo la tele y charlando sobre cómo podrían pasar el próximo fin de semana. Ella sugiere una escapada del viernes al domingo. Él propone ir a un sitio cercano como Ibiza, que ha leído que resulta idílica en invierno y abren el ordenador para buscar un vuelo barato en Internet. La opción más asequible sale a 395 euros cada uno en ida y vuelta. Pero ya se han animado y siguen buscando. Al final tienen dudas sobre si marcharse a Bristol (122 euros por pasaje) o Berlín (330 euros, 60 menos que viajar a las Pitiüses, a sólo 150 kilómetros de distancia), que también son lugares de los que les han hablado bien aunque estén a más de dos horas de vuelo.
Esta historia, perfectamente verosímil, se basa en los resultados de la búsqueda de vuelos desde la ciudad valenciana a algunos destinos turísticos de inverno mediante los portales más comunes: Edreams, Lastminute y Vuelosbaratos. Se podría trasladar a los protagonistas a otras ciudades próximas como Madrid, Valencia o Barcelona y no cambiaría mucho el argumento.
Desde Barajas, por ejemplo, el vuelo más asequible a Ibiza para el próximo fin de semana sale por 96 euros, ida y vuelta, aunque puede llegar a costar 470 euros por viajero; desde la capital del Turia, la opción más barata para volar a la terminal de es Codolar son 303 euros, aunque esperando una semana más baja hasta los 188 euros por pasajero; saliendo desde la Ciudad Condal se encuentran los billetes más baratos, desde 81 euros, mientras que un residente en Palma no encontrará nada por menos de 71 euros, a pesar de que el vuelo dura sólo 15 minutos.
Pero los resultados de este estudio informal son de sobra conocidos para el presidente de la Asociación de Agencias de Viajes de la Pimeef, Antoni Torres, que aporta su propio ejemplo: «Un empleado debe viajar a Barcelona en dos semanas y el vuelo nos cuesta 250 euros, que sin el descuento de residente serían 500 euros». No es igual viajar por placer que hacerlo por obligación, pero Torres asegura que hay otros muchos destinos más apetecibles que Ibiza en invierno, donde el precio de los billetes resulta un potente disuasorio frente a los que podrían considerar dar el salto a las islas.
Según Torres, la subvención sobre el precio del billete es una ayuda directa a las compañías aéreas, que siguen encareciendo sus precios sin aumentar frecuencias y horarios y complica las llegadas desde el resto del Estado, que no pueden acceder a la bonificación. Pero en opinión de Torres, medidas como subvencionar sólo los asientos vacíos y dar una cantidad distinta según el horario en que va desocupado (dando tres euros por una butaca vacía a las ocho de la mañana y uno si son las tres de la madrugada, por ejemplo), permitirían «incentivar la competencia entre compañías» premiando a las que más se esfuerzan por atender a los isleños. Al estilo de lo que ya se hace con los estudiantes, Torres entregaría un dinero fijo a colectivos como los deportistas para que lo administren buscando las mejores ofertas para sus desplazamientos.
Los alicientes que se pueden presentar al potencial visitante son un tema aparte. Torres opina que la isla no puede competir y no basta con el indiscutible valor de su patrimonio: «El yacimiento de sa Caleta nadie lo entiende sin una buena explicación», pero no hay recreaciones, reconstrucciones o audiovisuales en tres dimensiones como sí existen en destinos culturales consolidados. Más aún: «Nadie quiere ir a un hotel donde todo alrededor está cerrado».
Haría falta asegurar una oferta complementaria suficiente, algo a lo que está dispuesto este colectivo, según el presidente de la Asociación de Comerciantes, José Javier Marí: «Haremos todo lo que podamos para ayudar a esta iniciativa». Las agencias de viajes son partidarias de empezar abriendo zonas muy concretas, aunque Marí estima que se debería potenciar la oferta urbana de comercios. Para posibilitar la llegada de turistas se necesita abaratar el precio del trayecto y estudiar si se subvenciona parte del billete de los que viajan a la isla. Algo similar opinaba el presidente de la Federación Hotelera, Juanjo Riera, cuando proponía hace unos días extender el descuento de residentes al conjunto de visitantes nacionales.
El millón anual que invertirán a partes iguales el Consell, el Govern y Turespaña para promocionar las escapadas a Ibiza caerá en saco roto, según los empresarios, sin iniciativas para hacer atractivo el viaje. Además del precio del billete, hacen falta contenidos para la estancia, como actividades y eventos que susciten interés. El Consell no quiere dar más detalles del asunto hasta el salón de Fitur.





