Las dos empresas que se dedicaban en Ibiza vender vehÃculos de lujo de segunda mano han tenido que cerrar por efectos de la crisis. Otras se mantienen porque trabajan con vehÃculos industriales, coches económicos y desarrollan además otras actividades
FUENTE: DIARIO DE IBIZA, 13 JUNIO 2009La crisis no afecta únicamente a la venta de vehÃculos nuevos. Este descenso arrastra consigo a la compraventa de vehÃculos de segunda mano. Las dos empresas dedicadas a este segmento que venÃan operando desde hace años en la avenida de Ignacio Wallis de Vila y que trabajaban con vehÃculos de lujo se han visto obligadas a cerrar sus puertas y dejar a sus empleados en paro. Aunque tenÃan una amplia oferta de vehÃculos para vender porque sus propietarios no podÃan terminar de pagarlos, desde hace meses las ventas habÃan cesado. Es un efecto más de la crisis económica, que abarca todos los campos.
IBIZA | PEP RIBAS
Las dos empresas de compraventa de automóviles de lujo de segunda mano en la isla han cesado su actividad a consecuencia de la crisis. La caÃda en picado de las ventas en los últimos meses no ha sido un fenómeno exclusivo de los concesionarios de vehÃculos nuevos, sino que en este caso han acabado con dos comercios que se dedicaban a los coches de ocasión.
La primera en sucumbir, hace ya algunos meses, fue Impocars Ibiza, dedicada a la venta de coches de importación, generalmente de marcas de calidad y gran cilindrada, que se ofrecÃan a precios atractivos para el comprador. Pero a pesar de su desaparición, su vecina, Imporauto, instalada en el mismo sector del comercio, tampoco ha podido aguantar el golpe de la ausencia de ventas y su propietario, Lotario Castiello, se ha visto obligado a cerrar el negocio.
«Tengo que romper una lanza por estas dos empresas que han cerrado, porque eran muy serias y daban muy buen servicio, pero cubrÃan un sector que si no hay dinero, no tiene salida», reflexiona. Asà se expresaba José Pavón Ramos, presidente de la Asociación de Talleres Mecánicos de la federación empresarial Pimeef, y jefe de ventas de Grupauto Pitiusas, otra empresa dedicada a la venta de automóviles de segunda mano, pero que en este caso subsiste porque, además de cubrir un sector de actividad más amplio (taller mecánico y alquiler de maquinaria, entre otras), compra y vende vehÃculos industriales y utilitarios económicos, de entre 3.000 y 6.000 euros, que se pueden pagar al contado, sin que el comprador se plantee ni siquiera la financiación.
Pavón explica que su negocio se mantiene porque se dedica precisamente a un tipo de vehÃculos que son necesarios y la gente puede permitirse pagarlos. No obstante, hace hincapié en que la crisis afecta a todos los sectores y también sus clientes reciben la negativa de los bancos cuando acuden a pedir un crédito. El empresario subraya que, a pesar de dedicarse a unos vehÃculos más económicos, su tramitación burocrática es la misma que para los coches caros, y que realizar todos los trámites hace subir el precio que se puede ofrecer al cliente.
Asimismo, asegura que si caen las ventas de los coches nuevos, desaparece la oferta de coches usados, ya que éstos se ponen a la venta cuando sus propietarios han adquirido uno de nuevo. Y, efectivamente, las ventas han descendido.
Las dos empresas de la avenida Ignacio Wallis que se han visto obligadas a cerrar sus puertas han sido vÃctimas de su dedicación a un mercado restringido a los coches de gran cilindrada.
En este caso, según explica Lotario Castiello, el problema no está en la falta de vehÃculos en oferta, sino en la ausencia de compradores. Castiello asegura que hace siete u ocho años, en una época de mucho trabajo, compraba los coches de segunda mano en Alemania y los revendÃa en Ibiza con gran facilidad. Eran coches caros, de marcas de calidad, que se podÃan ofrecer a precios interesantes y tenÃan muy buena salida. Recuerda que en los buenos tiempos traÃa dos camiones cada mes cargados con ocho coches cada uno, y se vendÃan todos.
Coches de sobra
No obstante, desde hace un año y medio no ha importado un solo coche del extranjero. La empresa habÃa dejado de trabajar con estos vehÃculos porque empezaron a llover las ofertas de propietarios de la isla que querÃan desprenderse de sus vehÃculos ya que no podÃan pagarlos. Eran los primeros efectos de una crisis que terminarÃa cobrándose el propio negocio.
Al final empezaron a sobrar los coches, porque a pesar de los buenos precios que ofrecÃa la casa, dejaron de acudir compradores.
«Llevo un año pagando trabajadores, pagando talleres, pagando de todo –explica el empresario–, y sin tener ningún ingreso. Al final la bola se hace cada vez más gorda y ya no se puede aguantar más».
Castiello comenta que durante varios años el negocio se mantenÃa bien, pero desde principios del año pasado se empezó a notar el bajón de las ventas, y desde el mes de octubre cayeron prácticamente al ciento por ciento. Desde entonces, los gastos fijos como alquiler, seguros, luz y teléfono los tenÃa que pagar con los ingresos de otro negocio de hostelerÃa que también explota, pero, aunque confiesa que no es una persona a la que le guste «tirar la toalla», se ha visto obligado a cerrar uno «para no arrastrar a los dos a la quiebra».
El cierre ha supuesto que sus dos empleados pasaran a engrosar las listas del paro, lo mismo que habÃa ocurrido anteriormente con la otra empresa que también se vio obligada a cerrar por los mismos motivos.
Castiello no descarta volver a abrir el negocio si dentro de un tiempo se supera la crisis y se observa un cambio en la economÃa.
El efecto de los vendedores ´piratas´
Lotario Castiello, propietario de una de las dos empresas de compraventa de vehÃculos que ha tenido que cerrar sus puertas asegura que uno de los aspectos que más han afectado a estos negocios ha sido la acción de los «vendedores piratas» que se dedican a vender en la vÃa pública, sin tener que hacer frente a ningún gasto.
Castiello señala que se trata de empresas «camufladas» que actúan como si fuesen propietarios particulares y que venden vehÃculos sin tener que pagar a ningún empleado ni impuestos de ningún tipo. En consecuencia, pueden ofrecer unos precios mucho más económicos y, a pesar de ello, obtener beneficios. Es una práctica que ha llegado a estar perseguida por las autoridades, pero que se sigue produciendo, sin que los afectados, que son el sector de compraventa legalizado, puedan hacer nada por impedirlo, según Lotario Castiello.
Las dos empresas Imporauto e Impocars eran las dos únicas de la isla que se dedicaban exclusivamente al sector de vehÃculos usados de lujo y gran cilindrada (frecuentemente ofrecÃan coches de un valor superior a los 20.000 euros).
Según José Pavón, presidente de la Asociación de Talleres Mecánicos de la Pimeef, actualmente, quedan dos comercios en Ibiza y otros dos en Santa Eulà ria que se dedican a la compraventa de automóviles, pero cubren especialmente el sector vehÃculos industriales y utilitarios que se pueden ofrecer a precios muy económicos. La empresa de Pavón cuenta con seis empleados.





